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Cultura y conciencia

terremoto en Haiti

El 2010 fue un año de solidaridad dominico-haitiana

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Por Amaury Rodriguez 

El terremoto de enero del 2010 en Haití desató una amplia campaña de solidaridad internacional. Cuba, por ejemplo, estuvo en primera fila y para nadie es un secreto que las brigadas médicas cubanas salvaron muchas vidas. 

En el lado dominicano de la isla compartida con Haití la solidaridad se activó tan pronto llegaban las noticias de los muertos y los desaparecidos. En la televisión dominicana el enfoque a la solidaridad con Haití acaparó toda la atención y toda la programación que se estaba difundiendo.   

La sociedad dominicana se movilizó en masa. Se recolectaban insumos médicos y alimentos y las filas para donar sangre eran interminables. Las caravanas solidarias con el pueblo haitiano se pusieron en marcha. Otro aspecto importante de esa solidaridad fueron las expresiones de apoyo y de consuelo con el pueblo hermano. 

A causa de la tragedia en Haití, el luto en la sociedad dominicana fue un hecho generalizado. Y en esos primeros días, semanas y meses se silenció la propaganda racista de la derecha dominicana, el Estado, la prensa tradicional y las altas jerarquías de la Iglesia Católica. Sin duda alguna, el accionar solidario y humanitario de la gente de la calle y del barrio les dobló el pulso a los trogloditas de la caverna dominicana. 

La clase política dominicana estaba más perdida que una aguja en un pajar. En esos días de caos e incertidumbre, a Leonel Fernández, presidente en ese momento, se le ocurrió la idea de enviar tropas a Haití pero la opinión pública dominicana se opuso a tal movida en falso. ¿Qué diablos iban a hacer tropas militares cuando lo que se necesitaba era comida, ayuda médica y acompañamiento psicológico luego de una tragedia tan inmensa? 

Es importante mantener viva la memoria del año 2010 porque pasó algo que sucede de vez en cuando tanto en la sociedad dominicana como en la sociedad haitiana: cuando ocurren desastres naturales en la isla que compartimos, muchas de esas calamidades son prevenibles, la gente se moviliza en solidaridad. Además, la solidaridad entre los dos pueblos que comparten la isla también se activa en momentos de luchas de clase y resistencias antiimperialistas.

Finalmente, un breve recordatorio para aquellas personas que leen estas líneas: los datos, nombres, fechas y circunstancias en torno a la solidaridad histórica entre el pueblo haitiano y el dominicano no los van a encontrar en los tomos polvorientos de historiadores conservadores, mediocres y aburridos. Esa historia de solidaridad entre Haití y Santo Domingo, la cual insisten en borrar e ignorar, está ahí, en la memoria colectiva de nuestros pueblos isleños. Está ahí, en los órganos de prensa de la izquierda y en la nota al pie de la página, diminuta como una fuente viva y fraternal.*

Nota

* El concepto de la “fuente viva” se lo debo al escritor cubano Miguet Barnet y a su libro La fuente viva publicado por Editorial Letras Cubanas en el año 1998.


https://en.wikipedia.org/wiki/2010_Haiti_earthquake